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La economía busca atraer la MANO DE OBRA CALIFICADA necesaria para continuar con su crecimiento, expansión y cumplimientos de sus objetivos a mediano y largo plazo de ser una economía especializada en tecnología, a través del programa de migración calificada.
Australia posee una próspera economía mixta occidental, con una renta per cápita ligeramente superior a la del Reino Unido, Alemania y Francia, en términos de paridad de poder adquisitivo. La nación se encuentra en tercer lugar en el Índice de Desarrollo Humano llevado a cabo en 2005 por las Naciones Unidas, siendo superada sólo por Noruega e Islandia; ocupa el sexto puesto en el índice de calidad de vida de la revista The Economist (2005). En los años recientes, la economía australiana ha resistido el bajón económico mundial, lo cual se hace visible en el crecimiento de su economía doméstica y en el mantenimiento de los negocios y el consumo.
La buena salud de la que goza la economía en la actualidad se evidencia en un dólar australiano relativamente alto, una mayor actividad comercial con China y las utilidades récord de algunas empresas locales. Esto ha sido acompañado por baja inflación y por bajas tasas de desempleo.
La economía australiana no ha sufrido una recesión desde comienzos de la década de 1990. Para abril de 2008, el desempleo era del 4,1%. El sector terciario de la economía, incluyendo turismo, educación y servicios financieros, comprende el 69% del PIB. La agricultura y la explotación de los recursos naturales comprenden el 3% y el 5% del PIB respectivamente, pero contribuyen sustancialmente en las exportaciones nacionales. Los mercados de exportación más importantes para Australia incluyen Japón, China, los Estados Unidos, Corea del Sur y Nueva Zelanda.
